EFESIOS: ¿CUÁL ES SU MENSAJE?

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La carta a los Efesios fue escrita después de que se hayan fundado numerosas iglesias y luego de que Pablo había tenido la oportunidad de contemplar todo el significado de la nueva organización que había entrado a plena existencia: La iglesia. De hecho, es la única carta en todo el Nuevo Testamento en la que la palabra iglesia significa “iglesia universal”, y no un mero grupo local.

Se sugiere, en primera instancia, que Pablo escribió esta carta estando con Aristarco, que había sido uno de los delegados de Jerusalén (Hchs. 20:4), Épafras originario de Asia; Lucas, el “médico amado”; y Dimas. El hecho de que todos estos personajes son nombrados, al igual que la carta a los Colosenses y Filemón, indica que dichas epístolas fueron escritas casi al mismo tiempo, probablemente en el 60 o 61 d.C.1.

Pablo lo escribió desde Roma y dicha epístola fue dirigida a Éfeso: la iglesia local y sus alrededores2. Hendriksen afirma que las epístolas Efesios y Colosenses fueron conocida como “gemelas”, aunque al mismo tiempo aclara que no necesriamente son idénticas en su contenido3.

Efesios hace mucha mención de la vida “con Cristo” y “en Cristo”. Es decir, la epístola subraya dos columnas importantes de las implicancias del Evangelio y la realidad práctica que produce en la vida de los creyentes. Efesios trata del cambio de una antigua forma de vida sin Jesucristo a una nueva con él, y la decisión respecto a lo que se hace con la nueva posición en Cristo4.

John MacArthur, por su parte, sugiere que ésta epístola habla de las grandes riquezas, herencias y plenitudes que el creyente tiene en Jesucristo y en su iglesia. La expresión “riqueza”, de hecho, está relacionada a “la gracia” (1:7), “las inescrutables riquezas de Cristo” (3:8) y “las riquezas de su gloria” (3:16). Además, se observa que el apóstol llama a todos los creyentes a alcanzar “la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (4:13), a ser “llenos del Espíritu” (5:18) y, posteriormente, a ser “llenos de toda la plenitud de Dios” (3:19)5.

También se podría asumir que la carta se ocupa de lo que Dios hizo a través de la obra histórica de Jesucristo y lo que hoy hace a través de su Espíritu. Stott observa en ella una magnifica combinación de doctrina cristiana y deber cristiano, fe cristiana y vida cristiana. Por lo cual, Stott bosqueja el contenido de la siguiente manera:

  1. La nueva vida que Dios dio en Cristo a los creyentes (1.3-2.10)
  2. La nueva sociedad que Dios creó por medio de Cristo (2.11-3.21)
  3. Los nuevos valores que Dios espera de su nueva sociedad, especialmente unidad y pureza (4.1-5.21).
  4. Las nuevas relaciones a las que Dios ha invitado: armonía en el hogar y hostilidad hacia el diablo (5.21; 6.24).

Para Stott, las expresiones iniciales de saludo “gracia y paz” (1:2) son referencias claves y fundamentales para toda la carta6. Pues bien, estas palabras son claras e incluso logra englobar todo el tema principal de la epístola. Inicialmente, respecto a la “gracia”, la carta comienza con una sección donde se subraya intensamente la acción divina de proveer salvación. Incluso, Pablo dice que el responsable del disfrute de las magníficas bendiciones espirituales mencionadas se debe meramente a Dios, quien ha escogido a los creyentes desde antes de la creación del mundo (1:4,11). La salvación divina, por tanto, no se produjo porque fueran merecedores de ella, sino porque Dios la planeó en términos de “predestinación” vinculada con su bondad, voluntad y plan benigno (1:5-11). La gracia, por tanto, ha sido el gran énfasis de estos términos y acciones divinas7. Pablo mismo especifica enfáticamente que se es salvo por gracia, la cual es gratuita e inmerecida8.

Respecto a la “paz”, por su parte, su preponderancia calve se observa cuando Pablo nombra a las buenas nuevas como “el evangelio de la paz” (6:15). De hecho, Jesucristo mismo es, según Pablo, “nuestra paz”. Esto se debe a que hizo la paz por su cruz (2:15) y luego vino a proclamar paz a los judíos y gentiles por igual (2:17). Por tanto, el pueblo suyo debe esforzarse por “mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de paz” (4:3)9.

Notas:

  1. Tenney, M. C. (1973). Nuestro Nuevo Testamento. (C. I. Moody Bible Institute, Trad.) Grand Rapids, Michigan: Portavoz. Pág. 377.[]
  2. Hendriksen, W. (1984). Comentario al Nuevo Testamento: Efesios. (A. Aracena, Trad.) Grand Rapids, Michigan, EE.UU.: Libros Desafío. Pág. 65.[]
  3. Hendriksen, 1984, pág. 31.[]
  4. Snodgrass, K. (2009). Comentario de Efesios. (A. F. Ortiz, Ed., & P. L. Flores, Trad.) Miami, Florida, EE.UU.: Vida. Págs. 18-20.[]
  5. MacArthur, J. (2002). Comentario MacArthur del Nuevo Testamento: Efesios. (J. A. López, Trad.) Grand Rapids, Michigan , EE.UU.: Portavoz. Págs. 9-10.[]
  6. Stott, J. (2006). El mensaje de Efesios. (A. Powell, Ed., & C. Pérez, Trad.) Buenos Aires, Argentina : Certeza Unida. Pág. 22.[]
  7. Carson, D., & Moo, D. (2008). Una Introducción al Nuevo Testamento. Barcelona, España: Clie. Pág. 422[]
  8. Stott, 2006, pág. 22.[]
  9. Stott, 2006, págs. 22-23.[]
Director general del Ministerio G&V. Formado en teología y apologética, es escritor de temas relacionados a su enfoque ministerial. Además de servir en su iglesia local, se desempeña como conferencista y profesor de apologética asociado a «Fe Razonable» del Dr. Willian Lane Craig.

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