La Biblia es inspirada: ¿Qué significa esto?

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La doctrina de las Escrituras es la más fundamental y absoluta de todas las doctrinas, ya que ella identifica a la única fuente verdadera de toda la verdad cristiana. Ella misma se declara “palabra de Dios”. “Los profetas apelaron a ella como fundamento para las promesas y juicios divinos. Cristo y sus apóstoles fundamentaron en las Escrituras toda la doctrina cristiana.”

Las palabras cuyas definiciones son las que más atención nos merecen al tocar esta doctrina son: “inspiración”, “autoridad” e “inerrancia”. En este caso, nos ocuparemos de describir y entender la primera. La doctrina de la inspiración de las Escrituras.

¿Qué significa que la Biblia sea inspirada?

Cuando hablamos de inspiración estamos refiriéndonos a la manera sobrenatural en la que el Espíritu Santo influenció a los autores bíblicos para que, a través de sus escritos, pudieran ofrecer un informe fidedigno de la revelación; o mejor dicho, para que lo que escribieran realmente sea la palabra de Dios.

A diferencia de la revelación, que se refiere a aquella verdad que nos dice que Dios tomó la iniciativa para darse a conocer al ser humano y que implica una comunicación vertical, la inspiración nos apunta a la forma de transmisión de esa revelación, es un cuestión más horizontal. De ese modo, si bien estos conceptos están relacionados entre si, son cosas distintas.

Cuando utilizamos aquella frase que invocamos cuando vemos lo mejor de un artista: «está inspirado», lo cual hacemos para describir el increíble talento desplegado por el mismo. Ahora bien, no estamos refiriéndonos a lo mismo que aquí. Más bien, cuando hablamos de la inspiración de las Escrituras, estamos apuntando a algo muy distinto, pues “tiene una connotación precisa y especial”. Cuando Pablo escribe que “toda Escritura es inspirada por Dios” (2 Tim. 3:16), las tres últimas palabras constituyen una sola expresión griega que podría traducirse literalmente como “respirada por Dios”. El significado de esta expresión no implica que Dios haya volcado su aliento en los escritos para darles su carácter especial, sino más bien que aquello que los hombres escribieron fue respirado por Dios. Él hablo por medio de ellos. Ellos fueron sus voceros.

Teorías de la inspiración

Ahora, si bien los escritores bíblicos fueron voceros de Dios, ellos no lo hicieron de manera mecánica, como una especie de aparatos grabadores para luego transmitir lo que oían. Por ejemplo, ¿por qué dice Pablo en su carta a Filemón: “Yo Pablo lo escribo de mi mano” (Flm. 19)? O bien, al final del Evangelio de Juan, leemos: “Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas, y escribo estas cosas” (Jn. 21:24). ¿Quién escribió la Biblia? ¿Seres humanos o Dios? A lo  largo  de  la  historia  de  la  iglesia se intentó teorizar la naturaleza de esta inspiración, veamos algunas propuestas:

  1. La teoría de la intuición: Esta  teoría  apunta  a  que los autores de las escrituras fueron genios religiosos, como una intuición natural hacia los aspectos religiosos que se encuentra también en otros grandes pensadores filosóficos o religiosos, como Confucio o Platón. Aquellos que sostienen este punto de vista de inspiración niegan las afirmaciones de verdad absoluta de las Escrituras.
  2. Teoría de la iluminación: Este punto de vista afirma que el Espíritu Santo influencio de alguna manera a los autores bíblicos, pero ello implico solo una intensidad mayor de sus poderes normales. En realidad, no hay una comunicación especial de la verdad, “sino únicamente una sensibilidad y una percepción incrementada en lo que se refiere a los temas espirituales”. No actúa esencialmente de manera distinta de la forma en la que se comunica con toda la humanidad. “Esa influencia del Espíritu fue diferente solo en grado, no en naturaleza”.
  3. La teoría  dinámica: Aquí  tenemos  al  hombre  y Dios interactuando para la creación de los manuscritos. Esta teoría afirma que Dios revela     a los autores conceptos específicos y definidos, pero que su composición final queda moldeada en palabras del autor humano. Es decir, “la redacción exacta de las Escrituras se debe a la elección humana, mientras que el tenor principal del con- tenido está determinado por Dios”.
  4. La teoría del dictado: Esta perspectiva sostiene que Dios dictó las palabras exactas a los autores humanos. O sea, los autores de las Escrituras no ejercieron ningún tipo de voluntad humana en la composición de sus escritos, significando ello que los autores en realidad no escribieron en estilos distintos ni sus personalidades están impresas en los manuscritos.
  5. La teoría verbal y plenaria:Insiste en  afirmar que hay una doble autoría de las Escrituras. Si bien los autores de la Biblia escribieron como seres humanos pensantes y con sentimientos, Dios, de forma misteriosa, supervisó el proceso  para que cada palabra escrita fuera también la palabra exacta que Él quería que se escribiera, libre de todo error.

La inspiración es verbal y plenaria

Usamos esta terminología para indicar que el Espíritu Santo utilizó las personalidades, experiencias e intenciones de los escritores humanos originales para escribir la Biblia. Es decir, bajo la guía especial del Espíritu Santo, los autores humanos, determinaron libremente aquello que debían escribir. La Biblia no surgió de una inspiración mecánica donde Dios usó a los escritores humanos como conductos pasivos de información; ni tampoco la Biblia fue inspirada románticamente como si Dios motivara a los escritores bíblicos meramente para decir cosas altamente religiosas. Por el contrario, Dios controló el contenido de las Escrituras meticulosamente para que estén sin error y puedan ser debidamente reconocidas como Palabras de Dios. Pero lo hizo mediante un proceso que cayó y se reflejó en las personalidades individuales y propósitos de lo escritores humanos. La doble autoridad de las Escrituras es una verdad importante que debe preservarse cuidadosamente.

“Cada palabra en la biblia es la palabra de un autor humano consciente y al mismo tiempo la palabra exacta que Dios quiere para la revelación de sí mismo.”

Inspiración verbal

Cuando decimos que las Escrituras son inspiradas de manera verbal, nos estamos refiriendo a la dimensión de la intensidad o profundidad de la inspiración. Respondemos a la pregunta: ¿La influencia del Espíritu Santo fue general, implicando quizás la sugerencia de conceptos, o fue tan profunda que incluso la elección de las palabras refleja la intención de Dios? Definitivamente Dios direccionó cada palabra para ser escrita sin error. Al analizar la manera en la que usaban el Antiguo testamento, los escritores del Nuevo, podemos notar peculiaridades. A continuación algunos ejemplos:

Argumentación de Jesús en Juan 10:35: Se basa en el uso del plural de Salmo 82:6: “Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra  de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada, ¿al que el padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: “Tú blasfemas,” porque dije “Hijo de Dios soy?”.

Argumentación de Jesús en Mateo 22:44: Se apoya en el sufijo posesivo: “Dijo el Señor a mi Señor”. Jesús argumenta que al proferir estas palabras, David “está en el Espíritu.” Aparentemente David fue conducido por el Espíritu a utilizar las formas particulares que utilizó, incluso hasta el punto de un detalle tan pequeño como “mi Señor”.

Argumentación de Pablo en Gálatas 3:16: Está basado en el singular del Génesis 12:7: “La Escritura no dice ‘y a los descendientes’, como si hablara de muchos, sino como de uno: ‘Y a tu descendencia’, la cual es Cristo”.

Estas características particulares que se ven que tenían los autores del Nuevo Testamento al utilizar el Antiguo, nos hace claramente notar como consideraban la elección de las palabras e incluso su forma como dirigidas por el Espíritu Santo.

Inspiración plenaria

Cuando decimos que las escrituras son inspiradas de manera plenaria, nos referimos a la dimensión de longitud. Intentamos responder la pregunta respecto a la extensión de la inspiración: ¿Se debe considerar así toda la Biblia o solo algunas porciones? Para respaldar al Antiguo testamento usaremos el siguiente argumento: “Popularmente se suelen citar pasajes como 2 Timoteo 3:16 o 2 Pedro 1:21 como argumento principal a favor de la inspiración bíblica. Sin embargo, algunos teólogos prefieren iniciar su argumentación a partir de la visión que Cristo mismo tenía de las Escrituras. Después de todo, ¿quién mejor que el propio Jesucristo para enseñarnos qué pensar sobre la Biblia? En Mateo 5:17-18 descubrimos que Jesús reconoció la supremacía y autoridad del Antiguo Testamento al decir que ni una jota y ni una tilde pasarían de la ley hasta que todo se cumpliera. En el versículo 17 del mismo capítulo se refirió a la ley y los profetas [una frase común para designar la totalidad del Antiguo Testamento], y sobre ella afirmó que la Escritura “no puede ser quebrantada” (Jn. 10:35). Así también, para Jesús, tanto la Escritura como el poder de Dios eran equivalentes (Mt. 22:29).”

Para respaldar al nuevo testamento argumentaremos que los apóstoles de Jesús tienen una cuádruple condición:

1. Tenían un llamamiento y autorización personales de Cristo.

2. Tenían una experiencia personal de Cristo. De esta forma les dio oportunidades inigualables para escuchar sus palabras y ver sus obras.

3. Tenían una inspiración extraordinaria del Espíritu Santo. “Pero el Consolador, el Espíritu Santo, vendrá en mi nombre porque el Padre lo enviará. Él les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que les he dicho.” (Jn. 14:26).

4. Tenían poder para hacer milagros. El propósito del poder milagroso dado a los apóstoles era acreditar su comisión y mensajes apostólicos.


¿De qué manera nos afecta la forma en la que las Escrituras son inspiradas?

Que la Biblia se presente como un libro de doble autoría tiene una serie de implicaciones para la forma en que nos acercamos a ella:

1. El objetivo claro del autor humano es un buen lugar para empezar a comprender la  Biblia.  Las Escrituras no pueden significar menos de lo que conscientemente tenían en mente los autores humanos. Los autores humanos, por lo general, parecen muy conscientes de estar transmitiendo mensajes oportunos para sus oyentes contemporáneos.

2. Dios, como Señor de la historia y de la revelación, incluyó patrones o vislumbres  de  lo que los autores humanos no fueron del todo conscientes. Bajo la mano soberana  de  Dios,  sus intervenciones históricas anteriores eran en   sí mismas proféticas, apuntando hacia Cristo.


Conclusión

Históricamente, a lo largo de la historia de la iglesia, la postura ortodoxa que se ha sostenido es el punto de vista de inspiración verbal y plenaria. “Esta forma de inspiración es de carácter especial, pues como ella, los sermones no son inspirados por Dios, ningún catecismo es inspirado por Dios, y ninguna confesión de fe ni perspectiva sobre ella lo es. En el mejor de los casos, solo es posible basarse en aquello que Dios ya ha inspirado. Por tanto, la Biblia es especial sobre toda obra escrita, y debe ser reconocida como única y máxima autoridad.”

Fuentes:

Millard J. Erickson. Teología Sistemática. Editorial CLIE, Barcelona: España, 2008.

Jonh MacArthur & Richard Mayhue. Teología Sistemática: Un Estudio Profundo de la Doctrina Bíblica. Editorial Portavoz, Grand Rapids: Michigan, 2018.

Robert L. Plummer. Preguntas y Respuestas Sobre Cómo Inter- pretar la Biblia. Editotial Portavoz, Grand Rapids: Michigan, 2013.

John Stott. Cómo Comprender la Biblia. Ediciones Certeza Unida, Buenos Aires: Argentina, 2004.

Estudiante de Ingeniería Mecatrónica. Líder de jóvenes y adolescentes en su iglesia local. Expositor de G&V con formación en apologética por RZIM Academy y el CEMTA con el Dr. Antonio Cruz.

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