Cinco razones para confiar en la Biblia

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Por mucho tiempo los escépticos han atacado la autoridad bíblica. La fiabilidad bíblica y su veracidad absoluta es parte fundamental para la construcción de la doctrina cristiana y, por consiguiente, el sostén de la fe profesada. Sin embargo, ¿existen razones suficientes para confiar en ella? ¿Corresponde esto a una mera aceptación por fe? Las respuestas favorables a estas observaciones llevarán a la consideración más precisa respecto a que la Biblia realmente proviene de Dios, sabiendo que la misma Escritura afirma de sí misma su completa “inspiración divina” (2Tim 3:16-17). A continuación, algunas razones breves para confiar en ella:

Su unidad

Increíblemente, la Biblia, a pesar de ser una colección de libros originalmente independientes, presentan una unidad armónica perfecta. La Biblia, tal cual se encuentra actualmente, es única respecto a su continuidad. Fueron escritos originalmente en 3 idiomas: hebreo, arameo y griego. Su paternidad consta de más de 40 autores diferentes que escribieron en un período de más de 1.600 año y a lo largo de 60 generaciones. Dichos autores correspondían a lugares, idiomas, estatus sociales, culturas y profesiones distintas1. No obstante, el mensaje general de toda la Escritura sigue el mismo hilo de coherencia. En ese sentido, se puede afirmar que, aunque la Biblia sea una agrupación de escritos de diferentes autores, tras el mensaje bíblico, sin embargo, solo existe un autor divino con un solo tema2. ¿Cuál es ese tema principal? Respecto a eso Pablo escribe a su discípulo (Timoteo) lo siguiente:

“Desde tu niñez conoces las Sagradas Escrituras, que pueden darte la sabiduría necesaria para la salvación mediante la fe en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra.” (2 Timoteo 3:15-17).

Este argumento es una razón más para considerar que la Biblia no es un libro cualquiera, sino que tras su mensaje existe un solo autor: Dios. Además, esto, a saber, es debido a su unidad, aunque corresponda a un lapso de más de mil años. Por lo tanto, se podría concluir del siguiente modo:

“Por todo ello, la biblia no es simplemente una antología; existe una unidad en todo el conjunto. Una antología es complicada por un antologista, pero no hubo antologista que compilara la biblia”3.

Su profecía

La Biblia, como mensaje inspirado por Dios, contiene predicciones proféticas exactas acerca del futuro. De hecho, esta peculiaridad corresponde a una característica muy común a lo largo de toda la Escritura. El Antiguo y Nuevo Testamento representan unidad y relación existente entre ambas secciones que, según el mismo Jesús, es el de la “promesa y el cumplimiento”. Su mensaje introductorio durante todo su ministerio indicó este aspecto: “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio” (Mr. 1:15). Así pues, Jesús lleva la historia bíblica al ingreso del cumplimiento profético4.

En ese sentido, los autores de las escrituras, en su mayoría del AT, hablaron no solo de cómo se desarrollaría la historia inmediata, sino también del futuro distante5. Es impactante observar algunas profecías cumplidas escritas siglos antes del evento; sobre todo las relacionadas con Jesús. Por ejemplo, Josh McDowell menciona algunas como: Su nacimiento virginal (Is. 7:17), el cual se daría en Belén (Miq. 5:2); su ingreso a Jerusalén sobre un asno (Zac. 9:9); su mansedumbre al sacrificarse por los pecados (Is. 53:4-7).

Además de esto, también hay predicciones posteriormente confirmadas por la historia secular como la destrucción de Tiro (Ez. 26) y otros6. Así también, la predicción de la devastación de Jerusalén en el año 70 d.C. en Mateo cap. 23 y 247.

Además de esto, Ravi Zacharias subraya una de las predicciones como la más asombrosa: Se trata de la profecía de Daniel escrita más de quinientos años antes de Cristo. El profeta habló proféticamente de un gobernador que debía venir, cuya ambición militar lo llevaría a la conquista del mundo. Tanto su aparición como su desaparición serían repentinas. Posterior a esto, su reino se dividiría en cuatro partes. Más tarde, se unirían en dos y a su vez convergerían en uno. Daniel 8, sin duda alguna, refiere a la vida de Alejandro el Grande, que apareció doscientos años después de Daniel, encajando perfectamente con esta profecía. Como la profecía señala, su vida fue cortada repentinamente en su juventud y, después de su muerte, el reino fue divido en cuatro. Estos, a la vez, se reunieron en los imperios Tolomeos y Seleúcidas para, posteriormente, unirse en un solo poder: El Imperio Romano. Es difícil ignorar esta profecía o condicionarla a la mera coincidencia. De hecho, la profecía de Daniel confundió por muchos años a los críticos liberales debido a su sorprendente exactitud8.

Alejandro el conquistador. (Imagen extraída de historia.nationalgeographic.com.es)

La arqueología

También existen evidencias arqueológicas que confirman los relatos bíblicos. Aunque durante los últimos siglos se ha cuestionado diversos datos de las escrituras, a saber, la existencia del rey David, la ciudad de Jericó y el rey Sargón; no obstante, cuantas más evidencias se descubren respecto a la arqueología, más se confirma la autenticidad de la Biblia. Por ejemplo, se han encontrado hallazgos epigráficos haciendo referencia a David. También se han hallado las ruinas de Jericó y las ruinas del palacio perteneciente a Sargón9. Respecto al Nuevo testamento, por ejemplo, la confiabilidad de Lucas como historiador es incuestionable gracias a la arqueología. Incluso en la actualidad existe un consenso general de que tanto el tercer evangelio (Lucas) como Hechos de los Apóstoles es obra de Lucas, el cual pertenece al primer siglo y es caracterizado por su cuidadosa labor histórica respecto a su precisión narrativa10.

Inscripción de Tel Dan en una losa de piedra del siglo IX aC que proporcionó la primera evidencia histórica del rey David de la Biblia. Fue descubierto en 1993 en el sitio de Tel Dan en el norte de Israel en una excavación dirigida por el arqueólogo israelí Avraham Biran.

Así pues, en efecto, tantos documentos de las antiguas culturas egipcia, hitita, cananea, asiria y babilónica tienen relatos paralelos al Antiguo Testamento. En referencia a eso, un arqueólogo declaró que ningún descubrimiento arqueológico ha contradicho jamás ninguna referencia bíblica. Se han realizado registros de resultados de hallazgos arqueológicos que confirman con reseñas claras o detalles exactos afirmaciones históricas hechas en las escrituras11.

Los manuscritos

Los antiguos manuscritos de las escrituras también apoyan su propia credibilidad. Es verdad que ninguno de los documentos originales de los libros de la Biblia permaneció, sino que solo se conservan copias de copias. Sin embargo, es lo mismo para todos los documentos antiguos conocidos; puesto que los papiros y tablillas de arcillas que se usaron originalmente simplemente no se conservaron. Como resultado, los historiadores y críticos textuales establecen la credibilidad de los documentos antiguos sobre la base de la naturaleza y el número de copias que se han descubierto. Del mismo modo, también se tienen en cuenta los años que separan las copias más antiguas de las obras originales. En esto, la Biblia no tiene comparación alguna, sino que su apoyo textual es abrumador.

¡La cantidad de copias pertenecientes a los escritos neo-testamentarios son más de cinco mil! El segundo libro antiguo con mayor cantidad de copias es la Ilíada de Homero con menos de seiscientos cincuenta manuscritos. Aun así, la cantidad de material del Nuevo Testamento es casi vergonzosa en comparación a otras obras de la antigüedad12. Las tetralogías de Platón (423-347 a.C), por ejemplo, solo constan de 7 copias, mientras que las de Aristóteles (384-322 a.C) van por las 5 copias aproximadamente13. Además, incluso si se llegase a perder las copias pertenecientes al NT, sería posible reconstruir el contenido usando las numerosas citas en comentarios, sermones, cartas y otros de los primeros padres de la Iglesia14. Por lo cual, la Biblia parece tener dos soportes de justificación.

Perdura en el tiempo

Aunque fue escrito en materiales perecederos, su mensaje ha perdurado debido a la cantidad de copias. Además de esto, la Biblia no solo ha perdurado en ese sentido; sino que también, como ningún otro libro, ha soportado ataques mal intencionados por parte de sus enemigos. Muchos han tratado de quemarla, prohibirla y de “ponerla fuera de la ley desde los días de los emperadores romanos hasta el presente en los países que fueron dominados por el comunismo”. Voltaire, uno de sus enemigos más férreos, por ejemplo, afirmó que la Biblia se extinguiría junto con el cristianismo. No obstante, solo cincuenta años después de su muerte, la Sociedad Bíblica de Génova usó su misma prensa y casa para producir montones de Biblias. ¡Una verdadera ironía histórica!15.

Casa de Voltaire, donde irónicamente la Sociedad Bíblica imprimió miles de Biblias.

Notas:

  1. McDowell, J. (1982). Evidencia que exige un veredicto. (R. A. Muñoz, Trad.) Miami, Florida, EE.UU: Vida. pág. 18[]
  2. Stott, J. (2005). Cómo comprender la Biblia. (O. Cabral, Ed., & A. F. Sosa, Trad.) Barcelona, España: Edición Certeza Unida Barcelona, Buenos Aires, La Paz., págs. 11-12[]
  3. McDowell, J. (1982). Evidencia que exige un veredicto. (R. A. Muñoz, Trad.) Miami, Florida, EE.UU: Vida. pág. 19[]
  4. Stott, 2005, pág. 17[]
  5. Zacharias, R. (1994). ¿Puede el Hombre vivir sin Dios? (Primera ed.). (J. Fernández, Trad.) Nashville, EE.UU: Caribe. pág. 230[]
  6. Ramsay, R. B. (2006). Certeza de la Fe. (Clie, Ed.) Barcelona, España: Clie. págs. 205-206[]
  7. Respecto a este asunto, mucho sostienen que los evangelios fueron escritos después del año 70, por lo que se resta la credibilidad a una supuesta predicción. No obstante, existen también buenas razones para creer que los evangelios sinópticos (Mateo-Marcos-Lucas) fueron escritos antes del año 70[]
  8. Zacharias, 1994, págs. 230-231[]
  9. Ramsay, 2006, pág. 206[]
  10. McDowell, 1982, pág. 72[]
  11. Ibíd., pág. 67[]
  12. Strobel, L. (2014). El caso de Cristo. (D. Rodríguez, Ed., & L. Loguzzo, Trad.) Miami, Florida, EE.UU: Vida. págs. 69-70[]
  13. McDowell, 1982, pág. 48[]
  14. Strobel, 2014, págs. 68-69[]
  15. McDowell, 1982, págs. 21-23[]
Director general del Ministerio G&V. Formado en teología y apologética, es escritor de temas relacionados a su enfoque ministerial. Además de servir en su iglesia local, se desempeña como conferencista y profesor de apologética asociado a «Fe Razonable» del Dr. Willian Lane Craig.

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