¿Qué tiene que ver la religión con la educación?

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Comentario acerca de la importancia del cristianismo para la educación.

Es evidente que dentro de nuestra sociedad hay pensamientos que están influenciados por un desentendimiento de lo que implica la religión y de lo que en realidad es el cristianismo para la vida de las personas, de cualquier grupo social y de cualquier estatus. Entonces, ¿por qué es importante entender que la religión no abarca solamente la misa del fin de semana o un culto dominical? Porque es vital asimilar que los principios morales que establece la Palabra de Dios no solo han influenciado, por ejemplo —en la opinión de Agustín de Hipona— gran parte del equilibrio entre derecho natural y positivo, por el reconocimiento de una “ley natural” escrita en el corazón de los hombres que, de cierta manera, los compromete a cumplir reglas más altas (derecho natural) que el de la ley civil (derecho positivo). Estos principios han sido bases fundamentales para la creación de hospitales, casas de huérfanos, refugiados y abandonados, los tenidos por parias de la sociedad.

«Los Hospitales fueron una altruista invención cristiana. En la misma palabra se entrelazan las palabras: hotel y hospitalidad. Hacia el siglo IV d.C. los romanos recién cristianizados pusieron a funcionar residencias para atender enfermos y necesitados. Para el siglo VIII la función de los hospitales cristianos, u hospicios, estaba altamente especializada, unos atendían enfermos, otros a los pobres, a los leprosos, a los enfermos mentales y a los huérfanos»

— Dr. John H. Lienhard.

Desde sus comienzos, el cristianismo ha promovido la compasión social y el desinterés propio en beneficio de los demás. No solo dar la mejilla u orar por el enemigo, sino involucrarse en las necesidades de la persona más próxima (prójimo) a uno, con el fin de contribuir con su bienestar.

Usualmente nos es muy fácil hablar de lo que vivimos —y disfrutamos— sin tener en cuenta su origen. Camille Sée, un político y filósofo francés del siglo XIX, dijo lo siguiente: «Dicen que la historia se repite. Pero lo cierto es que sus lecciones no se aprovechan». Y es verdad, basta con leer un libro de sociología, ciencias jurídicas o incluso economía, para constatar que el cristianismo fue un gran propulsor de muchas ideas que hoy nos benefician integralmente.

Un claro ejemplo: después de la reforma protestante en el siglo XVI, varios reformadores como Martín Lutero, Juan Calvino y Ulrico Zwingli, influyeron en Europa en varios muchos aspectos. Tanto que en países como Francia, Escocia, Suiza y Alemania, comenzaron a abrirse nuevas universidades y escuelas, cuando el analfabetismo reinaba en un 90% en occidente. Muchos aprendieron a hablar en latín y otros idiomas. También nació con ello una nueva forma de vida económica valorando la propiedad privada, pero con austeridad. Esto es solo parte de todo lo que nos dejó esta revolución religiosa con el fin de volver a las profundidades y verdades bíblicas.

Siguiendo con el hilo y la consecuencia de las nuevas ideas de la reforma protestante, muchos científicos fueron impulsados a perseguir la verdad incluso a costas de sus propias vidas, como el caso de Galileo Galilei, quien apoyó las ideas de Copérnico sobre la teoría de que el sol era el centro del sistema solar y la tierra giraba alrededor de ella. Con mucho fervor y perseverancia buscó exponer que el raciocinio provenía de Dios y no contrariaba la religión. «No me siento obligado a creer que el mismo Dios que nos ha dotado con el sentido, razón e intelecto nos haya destinado a renunciar a su uso», refirió o en uno de sus varios escritos.

Avanzando un poco más, en el siglo XIX, Maria Mitchell, la primera astrónoma y primer docente de la materia en formar parte de la Sociedad Filosófica y Academia Estadounidense de Artes y Ciencias, sostuvo con seguridad que «Las investigaciones científicas avanzan, y revelarán nuevas formas en las que Dios trabaja y nos trae revelaciones más profundas de lo desconocido». Aparte, según su cosmovisión teológica, ella sostenía que la comprensión de la naturaleza mediante la ciencia y las verdades bíblicas no están en conflicto, sino que simplemente quien afirma eso es porque no comprende ni lo uno ni lo otro.

Entonces, podemos concluir que la educación —según la mayoría de registros históricos— no estuvo en manos seculares ni impulsada por profesionales sin principios morales y éticos religiosos. Ahora ¿por qué hacer una breve reseña de la historia de la educación? Pues, hace algunos días, la sicóloga Mirtha Maldonado, fue entrevistada por el diario ABC Color y manifestó lo siguiente: «Necesitamos que la religión deje de meterse en las escuelas, en los programas curriculares, en que siga determinando como se va a enfocar la educación integral».

Ya establecimos que la religión —el cristianismo, específicamente— nunca se desentendió de la educación. Nunca dejó de promoverla y mucho menos incentivarla. Por lo que el pedir que “la religión deje de meterse en las escuelas” es una solicitud muy general ya que no explica con exactitud cuál es la dificultad que produce su influencia.

Si bien nuestra sociedad se encuentra influenciada por el catolicismo y tiene arraigada tradiciones medievales, esto no significa que haya una aplicación real de las Sagradas Escrituras. Después de todo, el cristianismo no es una imposición sino una elección personal. Vale aclarar esto porque el problema detrás de los llamados feminicidios, de los abusos en contra de menores, y en contra de los desprotegidos, no está la religión, sino en factores como la falta de educación, la carencia de familias bien constituidas que ejemplifiquen la honra hacia la mujer por parte de hombres responsables, que inculquen una figura varonil digna para sus descendientes. (Todo esto en base a lo establecido en el artículo 53 de la Constitución Nacional, que obliga a los progenitores velar por el desarrollo integral de sus hijos).

Consecuencias en la educación por ideas seculares

Desde el siglo XX que se vienen promoviendo ideas contrarias a la institución familiar, instando a las mujeres a sublevarse y a abandonar a sus familias, dejando la crianza de sus hijos a merced de la sociedad o el estado y, por otro lado, fueron inducidas a mirar al hombre como su enemigo más cercano. Pero, ¿a caso no es ese el mayor problema? El problema real consiste en que los futuros líderes (niños y adolescentes) de nuestra sociedad no están siendo formados con valores y responsabilidades acordes a su necesidad, para que así puedan insertarse a la socidad de forma segura, brindando a su vez seguridad; cumpliendo con un rol legítimo en su entorno a medida que avanzan en la vida.

Es necesario comprender que una influencia eclesiástica para el desarrollo correcto en un currículo escolar no es sinónimo de atraso educativo o social, sino más bien es el cumplimiento de lo establecido en la propia carta magna del país:

Artículo 24, de la libertad religiosa: ninguna confesión tendrá carácter oficial. Las relaciones del estado con la iglesia católica se basan en la independencia, cooperación y autonomía (…) nadie puede ser molestado, indagado u obligado a declarar por causa de sus creencias o su ideología.

Constitución Nacional del Paraguay, 1992.

La separación de la iglesia del estado es un hecho real. No obstante, la cooperación de la institución religiosa con el gobierno siempre ha sido focalizada en cuestiones sociales, por ejemplo: proyectos escolares por la lucha contra la marginación, la pobreza extrema, los niños en situación de abandono o estado de necesidad. Esta normativa rige desde 1992.

Entonces, teniendo en cuenta la influencia positiva del cristianismo en la educación occidental, que también echó raíces en América, comprendiendo que nuestro país no tiene relación directa de dependencia con ningún organismo eclesial, y exponiendo la gravedad de atentar contra la vida y dignidad faltando a la educación en los hogares y el abandono de los hijos, planteamos la pregunta: ¿Cuál es el enfoque que profesionales de una rama tan importante, como la psicología, están dando a una problemática palpable como la violencia contra los niños y mujeres hoy? ¿A caso atacar de forma sesgada a la religión soluciona los conflictos existentes?

Querer tapar un problema cultural-educativo con una cuestión de elección personal como la religión simplemente carece de sentido.

Referencias:

− Medicina y el reino de la tecnología, Cambridge: Cambridge University Press, 1978.

− Antonio L. Historia Y Evolución De Los Hospitales En Las Diferentes Culturas– 14 de setiembre, 2009

− https://www.bacn.gov.py/constitucion-nacional-de-la-republica-del-paraguay

− https://www.abc.com.py/edicion-impresa/suplementos/cultural/los-grandes-reformadores-el-impacto-de-lutero-calvino-y-zwinglio-en-la-historia-1656836.html

− https://www.abc.com.py/edicion-impresa/suplementos/escolar/valores-que-nos-identifican-como-paraguayoa-segun-el-art-24-de-la-constitucion-nacional-889967.html

− Filosofía del derecho en el Siglo XII. María Asunción Sánchez Manzano, 1991.

− https://www.bbc.com/mundo/noticias-47950245

− El legado de la Reforma. César Vidal, 2017.

Redactora del Ministerio G&V. Licenciada en comunicación, estudiante de derecho y periodista. Actualmente sirve en el ministerio de jóvenes de su iglesia local.

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