Respuestas a los ataques del ateísmo moderno

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Según John Lennox, la movilización atea está en auge en el mundo occidental, haciendo mucho ruido y motivando a otros ateos fieles a levantarse como un ejército unido. Como es de notarse, los ateos actuales se caracterizan por su radicalismo evidente y, por lo general, se los conoce como “nuevos ateos”. Sin embargo, según afirma Lennox, sus argumentos no son nuevos, sino solo su galopante agresividad que tiene como fin erradicar por completo ideas religiosas1.

¿Dónde nace el neoateísmo?

Las Torres Gemelas durante el atentado del 11 de Septiembre del 2001

Aparentemente, la razón de este radicalismo se debe al atentado de las Torres Gemelas el 11 de septiembre del 2001. De hecho, según la revista alemana Del Spiegel, fue ese lamentable suceso el que dio lugar al nuevo ateísmo y su particularidad, o al menos así lo expresa su artículo de portada titulado “La culpa de todo es de Dios2. Por tanto, la lógica es simple: Además de sumarse a los argumentos históricamente conocidos, también se ha incluido la afirmación atea que califica a la religión como tóxica, de la cual debemos liberarnos para “un mundo sin religión”. Esto, por lo general, es sostenido por ateos como Richard Dawkings, un famoso representante del nuevo ateísmo mundial. Ateos como él, página tras página de sus obras tratan de explicar los horrores causados por la religión3. La suma de todo esto da lugar a sus argumentos comúnmente conocidos en la actualidad.

¿Es la religión enemiga de la razón?

En primera instancia, los ateos sostienen que la religión es enemiga de la razón, pues se trata de un dios ficticio. Sin embargo, el Dr. Lennox sostiene que, quizás, los dioses de religiones paganas pudieran serlo; pero el Dios de la Biblia, por su parte, no lo es. Por el contrario, la Biblia expresa que el primero de los diez mandamientos trata de “amar a Dios con toda la mente”. Si se parte de la realidad de Dios, después de todo, como Creador, es el responsable de la mente humana misma y ha dado a los hombres la capacidad de relacionarse con Él y comprender el universo que le rodea.

John Lennox, profesor de Matemáticas y Filosofía de la Universidad de Oxford

Lo irónico del asunto es que fue el teísta George Lemaitre (1894-1966), no un ateo, quien tuvo la idea que llevó al generalmente aceptado modelo del origen del universo a partir del Big Bang. Y lo que es más, existe poderosas evidencias de que la visión bíblica del mundo tuvo mucho que ver con el avance meteórico de la ciencia en los siglos XVI y XVII. Respecto a esto, el famoso apologista y escritor C. S. Lewis lo resume de la siguiente manera: “Los hombres se volvieron científicos porque esperaban leyes en la naturaleza, y lo hacían porque creían en un legislador”. Así también, el profesor de Ciencia y Religión de Oxford, Peter Harrison, sostuvo que el auge de la ciencia no se debió únicamente al teísmo en general, sino también a los principios particulares de interpretación bíblica de los primeros reformadores, que contribuyeron de forma significativa al avance de la ciencia.

Desde esta perspectiva, por lo tanto, la propuesta de una supuesta enemistad entre Dios y la razón, además de ser anticientífica, no encuentra cabida en las escrituras mismas4.

¿Es la religión toxica?

Seguidamente, otro argumento bastante común por parte del Nuevo Ateísmo trata del “veneno de la religión”. Respecto a esto, estadísticas británicas y de la BBC revelan que, en Reino unido, entre el 2004 y 2007, ha habido un incremento de personas sosteniendo que el mundo estaría mejor sin la religión. Sin embargo, esto podría deberse a la popularidad de argumentos injustificados contra Dios emitidos por parte de un grupo minoritario. Para Lennox, esto presenta un peligro de generalización apresurada sin base objetiva; ya que no es congruente asumir indiscriminadamente que todas las religiones son similares e igualmente culpables cuando ocurre alguna que otra tragedia debido a fanatismos religiosos. Los ateos mismos esperan que se distingan a unos ateos de otros; entre ateos promotores de paz, de ateos extremistas y homicidas como Stalin, Mao y Pol Pot5.

Respecto a las violencias y matanzas atribuidas al cristianismo, también existe un relacionamiento injustificado. En primera instancia, es bien sabido que cada cristiano fiel a sus convicciones se opondría a toda forma de violencia. En este aspecto, el Dr. Lennox se ocupa en diferenciar “cristiandad” de “cristianismo”. Quizás, popularmente se considera “cristianos” a un grupo de personas que se identifican con la fe en Jesucristo. Sin embargo, un cristiano es alguien que realmente obedece los mandamientos de Jesús; lo cual incluye amar aún a los enemigos y ser un pacificador, para así ser identificado como hijo de Dios6. Así pues, la violencia de la cristiandad no es ni puede ser cristiana, ya que son diametralmente opuestas desde su esencia más fundamental. Por tanto, atribuir algún tipo de violencia al cristianismo autentico y bíblico no es objetivo, sino más bien contradictorio y hasta paradójico7.

¿Es el cristianismo inmoral?

La siguiente objeción atea se basa en la inmoralidad que la Biblia expresa donde, según ellos, Dios es un déspota y se revela en una escritura inservible para adoptar valor moral alguno. Sin embargo, según argumenta Lennox, el ateo no tiene base intelectual para evaluar verdades morales8. Después de todo, si no existe Dios, el cual es externo al hombre y dador de la ley moral, ¿de dónde el ateo podría tomar su base para los valores morales objetivos? Si los tomara de sí mismo, sería subjetivo o la mera opinión de un grupo. Todo se reduciría, por tanto, a preferencias subjetivas de algunos individuos, en este caso; los ateos objetores. Dawkins mismo había admitido que no existe bien ni mal, pero se empeña en hacer juicios morales a Dios.

Siguiendo esta objeción, es preciso aclarar que los ateos son pésimos exégetas9 de las escrituras a la hora de objetar a partir de ella. Por ejemplo, el conocido y ya mencionado ateo R. Dawkins, afirmó que la expresión conocida de Jesús: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, no significa otra cosa que: “ama a otro judío”. Según Lennox, esta es una de las muchas evidencias de que Dawkins, al igual que gran cantidad de ateos como él, han abandonado toda pretensión de seriedad académica a la hora de opinar respecto a asuntos teológicos. Dawkins basa su mala interpretación apoyado, según él, por Levítico 19:18: “No vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Para Lennox, es claro que muchos ateos (al igual que Dawkins) están tan convencidos de su veracidad y destreza bíblica que quizás no sean capaces de leer el resto del capítulo 19 del mismo libro donde “amar al prójimo” no se limita a un grupo, sino en amar aún al “extranjero” como a uno mismo10.

¿Es ridículo creer en los milagros?

Otra línea de argumento contra el cristianismo se trata de los milagros. De hecho, si los milagros no existen o no fueran posibles, el Dios que menciona la Biblia no existiría y sus narrativas se reducirían a una mera fantasía. El convencimiento de este argumento surge por el hecho de que los eventos milagrosos “violan los principios de la ciencia”. En una ocasión, por ejemplo, Christopher Hitchens, otro representante del neo-ateísmo mundial, afirmó que creer en milagros como la resurrección de Jesús y su nacimiento virginal implica una cosmovisión que nada tiene que ver con la ciencia11. Pero, según comenta Lennox, si existiese Dios, como Creador del universo, no debería ser difícil asumir que Él debería ser capaz de obrar de manera especial. Después de todo, si el universo existe y surgió a partir de la nada, eso también debería ser considerado como un milagro. Aun así, aunque Dawkins confiesa que no sabe con exactitud qué causó el origen del universo, aunque cree que en algún momento obtendrá una explicación naturalista, prefiere orientar su posible causa a seres extraterrestres o, como dice Lennox, “pequeños hombrecitos verdes”. Es decir, para algunos ateos, aparentemente, es factible considerar causas como «extraterrestres» a cualquier evento desconocido o sobrenatural, pero siempre evadiendo a Dios12.

Comúnmente, muchos científicos critican o niegan la posibilidad de los milagros bíblicos al asumir que, los del Nuevo Testamento, por ejemplo, surgió en una cultura primitiva y pre-científica; por lo que sus contemporáneos aceptaban fácilmente historias de milagros al no saberlas explicar. El famoso ateo David Hume respalda esta afirmación al decir que los milagros “se observan principalmente entre naciones bárbaras e ignorantes”. Por el contrario, John Lennox sostiene que, por más plausible que parezca este tipo de afirmaciones escépticas, no pueden ser aplicadas a los milagros bíblicos. La historia narrada por Lucas, (quien fue historiador, doctor y conocedor de ciencia médica de su tiempo), dejó en claro que los personajes del NT no eran un montón de crédulos e ignorantes, pues vemos que, al inicio del evangelio de Lucas, Zacarías sabía que era viejo, además estéril; por lo que le fue obvio la imposibilidad de engendrar hijos13. Así también José, esposo de María, pensó en repudiar a su mujer primero antes de asumir que su embarazo se debía a un “aspecto sobrenatural”. Y por si esto fuera poco, según los evangelios, la primera reacción de los discípulos ante la muerte de Jesús no era la expectativa de una resurrección, sino temor y la vergüenza. Todo esto nos dice que los personajes del NT claramente sabían de dónde venían los bebes y que no era natural que una persona resucite luego de una muerte fatal.

La afirmación atea de la imposibilidad de los milagros basado en las leyes naturales se basa en que es imposible que estas leyes sean violadas. Por otro lado, para John Lennox y C. S. Lewis, la idea de que los milagros sean “violaciones de la naturaleza” implica otra falacia. Según la ilustración y argumentación de estos dos apologistas cristianos, los milagros implican más bien “intervención” antes que violación. Lewis lo ilustró de la siguiente manera:

“Si esta semana pongo mil libras en el cajón de mi escritorio, y añado mil la semana que viene y otras mil la siguiente semana, las leyes de la aritmética me permiten predecir que la próxima vez que abra el cajón encontraré cuatro mil libras. Pero imagínate que cuando abro el cajón encuentro solamente mil libras. ¿Qué conclusión puedo sacar? ¿Qué las leyes de la aritmética han sido violadas? ¡Por supuesto que no! Puede que sea más razonable pensar que algún ladrón ha violado las leyes del Estado y ha robado tres mil libras del cajón. Sería totalmente absurdo afirmar que las leyes de la aritmética no nos permiten creer en la existencia de tal ladrón o en la posibilidad de su intervención. Al contrario, es el funcionamiento normal de tales leyes el que ha expuesto la existencia y la actividad del ladrón.”14

De igual manera, la ley de la gravedad de Newton dice que, si se tira una manzana, esta caerá hacia el centro de la tierra. Sin embargo, esa ley no evita que alguien intervenga y detenga la caída. Por tanto, es erróneo y engañoso asumir como Hume que los milagros “violan” las leyes de la naturaleza. Es verdad que naturalmente no es común que un hombre se levante de los muertos o una virgen quede embaraza de forma milagrosa, pero esto no descarta la posibilidad de un obrar “sobrenatural”. La Biblia misma nunca refirió a este tipo de acontecimientos como comunes o naturales, sino que se debió a un poder sobrenatural explicados a partir de la existencia de Dios. Si Dios existe y creó el orden natural, él puede intervenir en dicho orden como bien le parezca, y eso no solo nos dice eso que necesariamente las leyes naturales cesen o sean violadas, sino que nos dice también que ninguna ley natural por sí misma puede descartar la posibilidad de lo que entendemos como milagros15.

En conclusión

Si consideramos a Dios como el Ser todopoderoso que creó toda maravilla a partir de la “nada”, para Él, milagros como la resurrección o la concepción virginal serían como mero juego de niños. Aunque por lo general, argumentos ateos como estos solo tienen sentido si Dios no existiese. Y eso es algo que nunca pudieron ni podrán demostrar. Evidentemente las evidencias racionales van hacia un rumbo opuesto.

Notas:

  1. Lennox, J. C. (2016). Disparando Contra Dios. (L. V. Fernández, Trad.) Ulzama, España: Publicaciones Andamio, págs. 9-22[]
  2. Ibíd., págs. 22-23[]
  3. Ibíd., pág. 24[]
  4. Ibíd., págs. 37-42[]
  5. Ibíd., págs. 88-90[]
  6. Referencia a Mateo 5:9[]
  7. Lennox, 2016, págs. 95-96[]
  8. Ibíd, pág. 179[]
  9. Un exégeta es alguien que expone o interpreta de forma precisa un texto, especialmente la Biblia[]
  10. Lennox, 2016, pág. 182[]
  11. Ibíd., págs. 253-254[]
  12. Ibíd., pág. 257[]
  13. Ibíd., págs. 266-267[]
  14. Lennox, 2016, pág. 269[]
  15. Ibíd., págs. 270-271[]
Director general del Ministerio G&V. Formado en teología y apologética, es escritor de temas relacionados a su enfoque ministerial. Además de servir en su iglesia local, se desempeña como conferencista y profesor de apologética asociado a «Fe Razonable» del Dr. Willian Lane Craig.

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