¿SE CONTRADICEN LOS EVANGELIOS SOBRE EL NACIMIENTO DE JESÚS?

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email

Según un reciente artículo de la BBC News Mundo, los evangelios [Mateo, Marcos, Lucas y Juan] presentan versiones del nacimiento de Jesús que no coinciden. La redacción parece ser muy ambigua, tanto que indudablemente pone en duda la fiabilidad histórica de los Evangelios y el consiguiente efecto en doctrinas importantes del cristianismo, como la inerrancia bíblica y la doctrina de inspiración verbal y plenaria de las Escrituras.

Según el artículo, los relatos de los evangelios son “difíciles de reconciliar”, pues se encuentran datos contradictorios y que otros evangelios omiten. Por ejemplo, Mateo parece afirmar que Jesús nació en Belén porque sus padres vivían allí, mientras que Lucas afirma que nació en Belén debido al censo de Augusto César que obligaba a los ciudadanos a regresar a su ciudad natal (José era de Belén). Mientras Mateo omite la aparición de los ángeles a pastores de la región, Lucas omite la huida a Egipto, la paranoia del rey Herodes y la visita al niño por parte de los sabios viajeros (comparar Mateo 1:18-24, 2:1-19 con Lucas 2:1-15).

Por otro lado –dice el artículo– mientras Mateo y Lucas al menos coinciden en que Jesús nació en Belén, los evangelios Marcos y Juan ni siquiera hacen mención de su nacimiento y su conexión con Belén [ni siquiera Pablo lo hace]. En contrapartida, conectan a Jesús con “Nazaret de Galilea” y no con Belén. Esto se debe, según dicen, a que tanto Juan como Marcos no tenían el mismo conocimiento del lugar del su nacimiento, y que la perspectiva del nacimiento en Belén (al igual que los relatos de su nacimiento milagroso) son invenciones posteriores debido a intereses teológicos. De hecho, se suele argumentar que esto es de esperarse, pues “el nacimiento en Belén no forma parte de un hecho histórico” sino de una “afirmación teológica”.

A continuación, veremos si todo esto es realmente así…

¿Son históricos los Evangelios?

El articulo da a entender que los evangelios no parecen ser fieles en buscar brindar datos históricos genuinos, sino solo fuertes ideas teológicas a tal punto de suprimir el aspecto real-histórico si fuere necesario. Incluso algunos escépticos sostienen que los Evangelios son “meras expresiones de fe de la naciente comunidad de creyentes”[1]. O como lo señala Resa Aslan:

“Independientemente, los Evangelios no son, ni nunca han querido ser, un documento histórico de la vida de Jesús. No son recuentos presenciales de las palabras de Jesús, ni fueron escritos por gente que lo conocía. Son testimonios de fe, creados por comunidades de fe […] En pocas palabras, los Evangelios describen a Jesús el Cristo, no a Jesús el Hombre.”[2]

Pero esta afirmación es fácilmente refutable. De hecho, el argumento ya empieza a tambalear con las múltiples evidencias históricas y arqueológicas a favor de los evangelios (y toda la Biblia), las cuales dan rigor a su aspecto histórico. Por otro lado, los mismos autores parecían muy interesados en brindar datos históricos, pues estaban preocupados en relatar hechos verdaderos.

Fue la intención de estos escritores narrar historias concretas, ya que mientras unos afirmaron ser testigos directos de los hechos, otros afirmaron haberlo investigado diligentemente. De hecho, constantemente han afirmado que eran testigos de lo que Jesús hizo y enseñó (Hch. 22:32, 3:15, 5:30-32, 10:39-41). El evangelista Lucas, por ejemplo, aclaró su intención de narrar hechos ordenados basados en una minuciosa investigación (Lc. 1:1-3). En su libro Hechos de los Apóstoles, Lucas se ocupó bastante bien en brindar datos del contexto en el que se daban los hechos. Una lectura simple hará notar que habló de gobernadores, procónsules, y personas de envergadura política socialmente conocidas. También brindó datos de zonas y sus culturas; si hubo un alboroto allí o si adoraban a un dios pagano allá, Lucas fue minucioso en describirlo. Según el erudito Craig Blomberg, todos estos datos son de conocimiento público y poseen correlación en sus fechas, hechos, y todos los demás detalles[3]. Esto no solo indica el rigor histórico del autor, sino que si deseara mentir, difícilmente brindaría estos datos, pues se expone a la investigación y la posibilidad de ser desmentido por alguien que también podría conocer esos contextos públicos[4].

En la actualidad, los Evangelios son reconocidos como biografías históricas, del mismo tipo de las que eran comunes en el mundo griego y romano de hace dos mil años. Los Evangelios, al igual que la literatura de su contexto, no era una narración cronológica, sino un recuento de los detalles más importantes que sirven para trasmitir mensajes específicos. Como bien lo señala Blomberg: “Se puede dar por hecho que Mateo, Marcos, Lucas y Juan creían estar escribiendo unos textos históricos y biográficos de acuerdo con los criterios de la época”[5]. Y como lo añade el historiador y experto en Nuevo Testamento, Michael Licona: “El mismo hecho de que ellos decidieran adoptar las convenciones biográficas grecorromanas para contar historias de Jesús indica que su preocupación principal era comunicar que lo que escribían sucedió en la vida real”[6]. Por lo tanto, esta verdad desecha la especulación de que los Evangelios fueron escritos en la forma de leyendas o mitos.

¿Por qué cuatro Evangelios?

Al existir cuatro versiones de la vida de Jesús detallada en los evangelios (además de las referencias en las epístolas), muchos podrían preguntarse si hay contradicciones como el supuesto caso del Nacimiento de Jesús. Pero ningún lector imparcial del Nuevo Testamento puede dudar de la asombrosa coincidencia de las diferentes visiones de cada autor. Esto podría deberse a que fueron diligentes en narrar los hechos y exponer aquello que Cristo había enseñado.

Pero, ¿qué hay de las leves divergencias? Además de que estas son leves e insignificantes,[7] las leves divergencias no es un punto en contra de los Evangelios, sino a favor. ¡Y este es uno de los principales problemas el artículo de la BBC News! Los apologistas Norman Geisler y Frank Turek dicen que estas leves discrepancias nos dicen que los autores no se reunieron para homologar sus testimonios,[8] sino que sencillamente fueron sinceros en sus versiones de los hechos. Si los testimonios de estos testigos y autores eran exactamente igual en todos los detalles, sería sospechosos para cualquier detective, pues posiblemente se esté lidiando con una conspiración. Por esta razón, un profesor de derecho de Harvard llamado Simon Greenleaf, luego de analizar los detalles de los testigos del evangelio, concluyó que los testimonios “se habrían recibido [como válidos] como evidencia en cualquier tribunal de justicia, sin la menor vacilación”[9].

Nadie debería preocuparse por establecer una absoluta armonía entre los Evangelios, puesto que cada uno quiso presentar visiones diferentes de Jesús. Buscar establecer persistentemente una armonía, al final, destruye algo de verdadero valor, ya que cada evangelista presentó una faceta distinta y peculiar de la vida de Jesús, por lo que el retrato total gana mucho en definición y profundidad de la persona de Cristo. Para ilustrar su importancia, Trenchard nos dice:

“Para formar una idea del rostro de un “amigo por carta”, a quien nunca hemos visto personalmente, ¿qué sería mejor? ¿Que nos mandara una sola fotografía grande “de cara”, o cuatro fotos sacadas “de cara”, de perfil, de medio perfil, etcétera? Sin duda valdría mucho más la serie de semblanzas desde distintos puntos de vista. Así sucede con la maravillosa “fotografía” literarias que son los cuatro Evangelios…”[10]

Es así que los relatos del nacimiento de Jesús dejan de ser una discusión sobre “contradicción”, sino que pueden ser notorios los énfasis que cada evangelista decidió abordar. Mateo y Lucas, por ejemplo, eran libres en omitir o añadir información en comparación a lo que otro evangelista escribió. Y eso no debería ser visto como una contradicción, sino al contrario, como informaciones complementarias que mutuamente se arrojan luz y claridad.

Solo veamos un ejemplo donde Mateo y Lucas se complementan de forma asombrosa. En Mateo 26:68 leemos que Jesús era golpeado y mientras se burlaban de él diciendo: “¡Profetízanos, Mesías! ¿Quién te golpeó esta vez?”. Leyendo Mateo alguien podría preguntarse qué de asombroso tendría profetizar cuando alguien te golpea, pues solo bastaría con verlo. Es como si la burla no tuviera sentido. Pero en Lucas 22:64 encontramos claridad cuando leemos que le “… vendaron los ojos y le decían: ¡Profetízanos! ¿Quién te golpeó esta vez?”. Por supuesto, con los ojos vendados la broma tendría mucho más sentido. Este es un buen ejemplo donde Lucas añade aquello que Mateo omitió, y esto presenta una distinción, pero no una contradicción. ¡Lo mismo ocurre con el relato del nacimiento de Cristo en Mateo y Lucas!

¿Belén o Nazaret?

Es cierto que dos evangelistas, Mateo y Lucas, afirman expresamente que Jesús nació en Belén. Mateo dice: “Cuando nació Jesús en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes…”. Y Lucas dice: “Cuando ellos (José y María) estaban allí (en Belén), ella dio a luz a su hijo primogénito”. Pero los otros dos evangelistas, Marcos y Juan, además de ignorar los relatos de su nacimiento, presentan a Jesús como si hubiera nacido en Nazaret de Galilea. De hecho, siempre lo llaman “Jesús de Nazaret” y sabemos que, en la Biblia, cuando después del nombre de una persona se menciona una ciudad, es porque se trata de su lugar de nacimiento. Debido a la antigüedad del evangelio del evangelio de Marcos y al conocido título “Jesús de Nazaret”, algunos “estudiosos” han concluido que Jesús nació en Nazaret de Galilea, y que los evangelistas Mateo y Lucas añadieron un supuesto nacimiento en Belén a fin de defender su procedencia davídica [Hijo de David] y su consiguiente lugar en el trono de Israel y posición mesiánica.

Pues bien, de ser verdadera esta posición, será entonces posible dudar de la fidelidad histórica de los Evangelios y, por lo tanto, de las doctrinas de inerrancia e inspiración bíblica. Sin embargo, analizar los evangelios y las evidencias no necesariamente conllevan a esa conclusión, puesto que existen razones para creer que Jesús nació en Belén, pero se crio en Nazaret de Galilea. ¡Esa es la clave!

Debido a propósitos teológicos, Mateo y Lucas fueron laboriosos en presentar datos importantes referentes al nacimiento de Jesús:

El rasgo principal de Mateo consiste en presentar a Cristo como “el cumplimiento del Antiguo Testamento”. Esto se debe a que Mateo tenía como receptores a gran cantidad de judíos convertidos, por lo que fue movido a presentar a Cristo como descendiente de Abraham [padre del pueblo escogido] y David [el más grande rey de Israel] y bajo el nombre real “Jesús hijo de David”, título que se ve repetido en este evangelio más que en los otros. De hecho, la frase favorita de Mateo parece ser: “Y esto sucedió para que se cumpliera lo que está escrito” [usado 11 veces]. Incluso, si se lee con atención, toda la historia de Israel se ve representada en los acontecimientos que rodearon el nacimiento de Jesús: Así como Israel fue oprimido en Egipto bajo un despótico Faraón, el recién nacido Jesús tuvo que exiliarse en Egipto bajo un despótico Herodes,[11] y así como los judíos habían llorado por los exiliados en el tiempo de la cautividad babilónica, así madres de Belén lloraron por la pérdida de sus niños debido al decreto asesino de Herodes (Mt. 2:17)[12]. Además, su conexión con Abraham podría estar íntimamente relacionada con la promesa de Génesis 12, mientras que su realeza es evidenciada a través de su linaje davídico. Quizás por estas razones Mateo es conocido como el evangelio del cumplimiento[13]. Por lo tanto, debido a quienes habrían de leer su Evangelio originalmente, Mateo tenía muy buenas razones para incluir estos detalles históricos de la forma en que lo hizo [aunque Lucas los omita].

En el Evangelio de Lucas se ve incluidas verdades ya contenidas en el evangelio de Mateo con algunas distinciones. Mientras Mateo inicia el relato del nacimiento de Cristo desde el punto de vista de José, Lucas narra el nacimiento desde el punto de vista de María (1:25-26). Mientras Mateo enfatiza al pueblo judío según la genealogía que se extiende hasta Abraham, Lucas enfatiza a todos hombres según su genealogía que se extiende hasta Adán. Y así sucesivamente…  

Por otro lado, si dejamos por sentado que Jesús nació en Belén según los relatos de Mateo y Lucas, Nazaret pasaría a ser el lugar donde se crio y ejerció su ministerio. De hecho, ni siquiera los evangelios que afirman que Jesús nació en Belén niegan que fue conocido como “Jesús de Nazaret”. Es más, Mateo ve esto como un cumplimiento de la Escritura (Mt. 2:23), quizá por la relación que la palabra “Nazaret” tiene con la palara “vástago” (Is. 11:1),[14] o porque el mesías sería despreciado y desechado como ocurría con los residentes de Galilea. Según Mateo, Jesús poseía una estrecha relación con las ciudades de Galilea, puesto que también era de índole profética (ver Mateo 4:13-18 e Isaías 9:2).

Los Evangelios Marcos y Juan, quienes supuestamente afirman que Jesús nació en Nazaret [y no en Belén], también da indicios claros de la procedencia mesiánica-real de Jesús, quien es hijo de David, de Belén. Marcos, por ejemplo, relaciona directamente a Cristo con David (ver Mr. 2:25; 10:47-48; 11:10; aparentemente 12:35-37). Sería absurdo que Marcos sostuviera la procedencia mesiánica-davídica de Jesús y al mismo tiempo no reconozca su nacimiento en Belén demandada por las profecías.

También Juan parece indicar que Jesús nació en Belén mediante la ironía que empleaba en su relato: Según el apóstol, se produjo una discusión a propósito de la identidad de Jesús y “unos decían: Éste es verdaderamente el profeta. Otros: Éste es el Cristo. En cambio, otros replicaban: ¿Acaso el Cristo viene de Galilea? ¿No dice la Escritura que el Cristo viene de la descendencia de David y de Belén, la aldea de donde era David?” (Jn. 7:40-42). ¿Por qué Juan incluiría aquí una referencia de que el mesías debía proceder de Belén y al mismo tiempo crea que procede de Nazaret? Tal parece que Juan busca evidenciar cómo algunos detractores de Jesús deseaban demostrar que no era el Mesías, pues de serlo, hubiera nacido en Belén y en cambio ellos saben (creen saber) que nació en Nazaret. Juan es consciente de esto y lo relata así de forma habitual (ver Juan. 3:12; 6:42; 9:40-1). Por ejemplo, pregunta la mujer samaritana: “¿O es que eres tú mayor que nuestro padre Jacob?” (Jn 4:12). ¡Por supuesto que tanto Juan como los lectores cristianos saben que Jesús es superior a Jacob! Lo que Juan hacía mediante su relato era probar que Jesús era el Mesías de Belén [superior a Jacob) incluso con las afirmaciones que otros hacían de él. ¡Eso es todo!

Con todo esto podemos concluir, entonces, que no existe contradicción en los Evangelios, específicamente en los relatos del Nacimiento de Jesús. Al contrario, ¡se complementa!

Notas


[1] Broocks, R. (2016). Hombre Mito Mesías. (E. Giménez, Trad.) Lake Mary, Florida, Estados Unidos: Casa Creación, pág. 47.

[2] Aslan, R. (2013). The Life and Times of Jesus of Nazareth. Nueva York: Random House, pág. xxvi.

[3] Blomberg, C. L. (2009). 3 Preguntas clave sobre el Nuevo Testamento. (A. Fernández Ortiz, J. Martín Cobano, Edits., & L. M. Mega, Trad.) Miami, Florida, EE.UU: Vida, págs. 58-59.

[4] Puigvert, P. (Ed.). (1999). ¿Cómo llegó la Biblia hasta nosotros? Barcelona, España: Clie, pág. 1999.

[5] Blomberg, 2009, pág. 39.

[6] Licona, M. R. (2010). The Resurrection of Jesus: A New Historiagraphical Approach. Downers Grove: InterVersity Press, pág. 176.

[7] Puigvert, 1999.

[8] Norman, G., & Turek, F. (2019). No basta mi fe para ser ateo. (G. Montemayor, Trad.) Faro de Gracia, 2019, pág. 332.

[9] Greenleaf, S. (1874). The Testimony of the Evangelists [El Testimonio de los evangelistas]. Grand Rapids, Michigan, EE.UU.: Baker, 1874, págs. 9-10.

[10] Trenchard, E. (2004). Introducción a los cuatro Evangelios. Grand Rapids, Michigan, USA: Portavoz, 2004, pág. 31.

[11]Stott, J. (2009). Cristo, el incomparable. (P. Gómez, Trad.) Barcelona, España: Andamio, págs. 29-30.

[12] Lea, T. D. (2004). El Nuevo Testamento: Su trasfondo y su mensaje. (J. C. Cevallos, Ed.) El Paso, Texas, EE.UU.: Mundo Hispano, pág. 154.

[13] Hoff, P. (1990 ). Se hizo Hombre. Estados Unidos: Vida, pág. 33.

[14] Lea, 2004, pág. 154.

Director general del Ministerio G&V. Formado en teología y apologética, es escritor de temas relacionados a su enfoque ministerial. Además de servir en su iglesia local, se desempeña como conferencista y profesor de apologética asociado a «Fe Razonable» del Dr. Willian Lane Craig.

¿Te gustó el artículo? ¡Compartilo con otros!

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email

Dejános tu comentario