¿Única e irreemplazable?

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La popular frase “Nadie es irreemplazable en esta vida” la escuché innumerables veces, especialmente en empresas donde me tocó trabajar. De hecho los mismos jefes se encargaban de recordárnoslo. Tan solo el mes pasado tuve que preparar los papeles para despedir a una jefa de alto cargo; era preparada, esforzada y honesta, pero al día siguiente de su salida ya había otra persona ocupando su lugar y todo seguía su camino, como si nada hubiese pasado.

También escuché la frase en iglesias, donde personas que habían dedicado varios años de su vida a servir arduamente salían y otras eran levantadas en su lugar.

Quizás ninguna de estas personas habían hecho cosas malas, por el contrario, trabajar y servir son actividades que traen beneficio a los demás; a nuestras familias y sobre todo son lugares donde podemos glorificar a Dios y darlo a conocer.

Mi pregunta es ¿somos realmente irreemplazables? Y si es el caso, ¿dónde?

Esta es la tercera y última parte de nuestra serie, dedicada a mujeres que quieren conocer y abrazar su diseño en la etapa del matrimonio. Espero que cada escrito te haya hecho reflexionar tanto como a mí, y que puedas entender que ninguna mujer en el mundo es perfecta ni lo tiene todo logrado, sino que cada día es una oportunidad donde recibimos misericordia y gracia para continuar caminando bajo la voluntad de nuestro Dios que es buena, agradable y perfecta (Rom. 12:2).

Cada etapa de nuestras vidas es diferente y única. Eclesiastés 3 nos habla de que hay un tiempo para todo, y tiene razón, ninguna de ellas las podemos repetir, pero podemos ser sabias y aprovecharlas al máximo.

Por ejemplo, la soltería es un tiempo maravilloso para capacitarnos académicamente, para disfrutar de nuestra familia y de nuestros padres (muchas de nosotras recién entendimos esto después de casarnos). También es un tiempo para servir en los ministerios de la iglesia. El matrimonio, por su parte, es otra gran y diferente etapa, donde podemos estar agradecidas de compartir la vida con un compañero. Es la etapa donde pasamos de ser hijas a ser dueñas de nuestro propio hogar o «amas de casa». Así también la maternidad es grandiosa, criar a nuestros hijos trae una felicidad especial. Cada una de estas etapas trae también sus decisiones y dificultades, pero estoy segura de que viviremos cada una de ellas en plenitud si las abrazamos con contentamiento y con los ojos puestos en lo eterno.

Respondiendo a la pregunta de arriba: Sí. Nosotras somos contadas como únicas e irremplazables. Cada una fue diseñada para el mismo propósito general por ser mujeres, pero con dones y talentos especiales para usarlos en nuestro contexto particular.

¿Cuál es el lugar donde podemos ver eso con mayor intensidad?

Pues… ¡en nuestros hogares!

Quizás nos reemplacen con facilidad en nuestros trabajos, en los ministerios donde servimos y en varios otros  puestos, pero si hay un lugar donde nadie podrá reemplazarnos es en nuestros hogares, en las vidas de nuestros esposos e hijos. Tu esposo te escogió de entre todas las mujeres para ser única en su vida y tus hijos no conocen ni tienen una mejor «mamá» que su propia madre podría ser.

Que tus mayores esfuerzos y sacrificios sean depositados donde realmente valen la pena, donde nadie más que vos puede cumplir con ese rol, donde tu diseño es desarrollado y vertido en toda su amplitud.

¿Tu juventud es el mejor momento para trabajar? Tu juventud también es el mejor tiempo para disfrutarlos con tu esposo

¿Tus conocimientos pueden hacer prosperar empresas? Solo tus conocimientos pueden prosperar tu hogar.

¿Tus dones pueden levantar un gran ministerio? Tus dones pueden levantar las vidas de tus hijos.

No se trata de escoger una cosa y desechar la otra, sino de discernir los tiempos y vivir con sabiduría. Se trata de regar nuestras vidas donde mañana podremos cosechar. Se trata de no descuidar nuestro campo para atender otro y al final del camino encontrarlo seco y deshecho.

Redactora del Ministerio G&V para Mujeres en Verdad. Casada con Iván Ruby, líder de alabanza de su iglesia local. Actualmente sirve en el discipulado de chicas y ministerio de jóvenes en la misma iglesia.

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